El grupo soporte en el running

El grupo soporte en el running

El domingo 29 de junio de 2016 se corrieron  los 42.195 km de Rosario. Y es al día de hoy que recibo palabras de agradecimiento por haber participado desde otro lugar (del que me prometí formar parte luego de haberlos corrido en el 2014),  y que es pertenecer a ese equipo hermoso que concibe al querido #Grupo Soporte.

Siempre se discute si el running es un deporte individual o no. La verdad es que no hay que negarlo. Uno corre solito con sus piernas. Se prepara durante muchísimo tiempo para lograrlo. No deja nada librado al azar en cuanto a dietas, gimnasios, fondos los findes de semana. Es una actividad muy personal.

Pero si hay algo que no podemos negar es la importancia que tiene este grupo soporte. En este grupo vamos a encontrar desde parejas que se levantan todos los domingos a las 5 de la mañana a veces para acompañar a sus amores a correr vaya a saber a dónde. Porque en oportunidades tienen suerte y se ligan un viaje de fin de semana pero muchas otras su tarea consiste en levantarse para terminar en el descampado abrigados/as hasta el “caracú” en el medio de la nada porque a nosotros se nos ocurrió correr en campo travieso.

Grupo soporte

Grupo soporte son esos padres que nos bancan, nos motivan a diario (en algunos casos… la forma de motivarme de mi mamá fue asegurarme que me iba a morir en el intento y creo que fue lo mejor que hizo porque me propuse en demostrarle que si podía). Por supuesto que ahora chapea con cuanta amiga le pregunta por mí y ella muy orgullosa dice: “Mi hija fue a correr los 42 km de New York”.

En mi experiencia personal siempre digo que a mis 42 km en Rosario no me los voy a olvidar nunca. Que no solamente fueron el mayor logro deportivo que tengo en mi haber. Fue ver como tanta pero tanta gente se permitió compartirlos conmigo desde otro lugar. Me sentí tan acompañada en todo momento…

Primero la previa

Reuniones y desayunos con todos mis compañeros de equipo para ver en qué esquina iba a ubicarse cada uno de nuestros padres así nos hacían de logística; ningún cabo quedó suelto!.

Ni hablar de todos los que se pasan toda la mañana en bicicleta yendo y viniendo asegurándose de que  a nadie le falte nada, o para dar sólo un grito de aliento. Yo sé que se lo agradecí muchas veces pero va de nuevo. Mariano querido, no me va a alcanzar la vida para agradecerte esa mañana que nos dedicaste. Fuiste papel fundamental en ese objetivo cumplido.

Los amigos

En mi caso mis Doras queridas que se disfrazaron para la ocasión como sólo ellas saben hacerlo. Hasta salen en el video oficial de la jornada y fueron la sensación de la mañana, las bautizaron “las chicas de calle Pellegrini”. Pero no conformes con eso se volvieron a aparecer allá por Alberdi ya con maridos e hijos. Lo recuerdo y no puedo evitar derramar alguna lagrimita de emoción porque todavía me hace quebrar. Mis compañeros de pilates allá por el distrito Centro. Por Dios… hasta mi grupo de terapia fue a alentarme. Cómo no emocionarse!. Gente que por ahí ni siquiera viene del palo del deporte, que no se hace mucha idea de lo que significa correr semejante distancia y ahí estaban, para sacarte una sonrisa en el medio de la hazaña.

 

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“Me llena de emoción vivir la maratón de Rosario apoyando y alentando desde afuera, como grupo soporte”

En mi caso tuve una sorpresa

De yapa que jamás la hubiera imaginado. Mi hermano que primero me llevó a mi sobrinita al Monumento cuando me faltaba la mitad y se manda ese gesto  de esperarme en el km 30 con los cortos dispuesto a acompañarme lo que faltara. Cómo no terminarla… ni me enteré que había un muro!!!!.

Nuestros compañeros del team que se las ingeniaron para sorprendernos por todos lados y se fueron dividiendo entre los distintos corredores para que todos tuviéramos apoyo los últimos kilómetros. A mí me tocó Naibí que sabe que tampoco me voy a olvidar nunca de ello. Aunque ahora no nos debamos nada (se explicará luego).

Después de mi experiencia del 2014 en mis primeros 42 k

Me prometí a mí misma que siempre iban a contar conmigo. El año pasado primero sorprendimos en Pellegrini para después ir a buscarla a ella, mi amiga Cari  en su debut. No saben lo difícil que es acompañar: encontrar la palabra adecuada, no atosigar, retarlo cuando haga falta, prometer el oro y el moro si llegamos, etc, etc. Siempre nos acordamos ese diálogo en el Scalabrini (que nunca parece tan pero tan largo como en ese momento) y ella nos dice…: “La verdad es que yo me sacaría las zapatillas un rato”, y el grito de NOOOOOO!!. Eso es como el casamiento donde sacarse los tacos es un camino de ida, no te los podés volver a poner. Hoy siempre lo recordamos entre risas pero en ese momento había que convencer.

 

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“Cada vez somos más los que nos levantamos bien tempranito un domingo para alentar y apoyar a los maratonistar. Sabemos la importancia que tiene”

Pero sinceramente la carrera de ese año fue terrible. Ese clima tan adverso… por Dios!!. Esta última edición me di cuenta como nunca, la falta que hace un grito, una palmada y acompañar. Estacionamos en Alberdi y empecé a correr hacia el km 30 a buscarla a ella, a mi amiga que en el 2014 había hecho lo mismo por mí. Cuando la vi ya empecé a gritarle “Ahí viene mi chica”, era desolador. No paró de llover nunca. Me pesaba el abrigo que me até en la cintura. Te entraba agua por los oídos de la fuerza que tenía. Para hacerla reir un rato se me ocurrió hasta preguntarle si le debía algo al universo. La cargaba diciéndole que seguro ella se imaginaba que yo iba a arrugar por la lluvia.   Y desde ya que le aclaré que a partir de ese día no nos debíamos nada. Que había cumplido mi promesa de acompañarla para devolverle el favor y así lo hice. Por supuesto que era en broma para sacarle una sonrisa. Nunca lo hubiera dudado en acompañarla. Y qué hermoso fue acompañarte Naibí querida.

Después me encuentré entrenando para mis segundos 42,195 en la ciudad de New York y todos los domingos tuve la suerte de contar con alguna ayudita para que me acompañen en esos fondos que cuestan tanto. Siempre lo digo. Con amigos es mejor. Y las tareas parecen mucho pero mucho más fáciles.

Por eso lo afirmo. Así seguiremos en los años que vengan. Futuros maratonistas saben que van a contar con mi apoyo porque lo creo importante y porque me llena de emoción vivir la maratón de Rosario desde otro rol. Un papel completamente distinto. Un rol que me sienta muy bien. Y no soy la única. Cada vez somos más los que nos levantamos bien tempranito ese domingo, que concentramos la noche anterior y que sabemos que ocupamos un papel importante:  la de formar parte de ese enorme grupo de personas que conformamos el Grupo Soporte!

la importancia del grupo soporte para alentar en las carreras-LALOGIARUNNER

Con la emoción a flor de piel por haber logrado el objetivo junto a algunas del  “grupo soporte”

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About the author

Maratonista. Contadora Pública y sobre todo SOÑADORA. Todavía me emociono con cada llegada...cada km....Mi misión en el mundo son los "21km around the world" y en eso estoy

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